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Antes del arribo de Donald Trump y su corte de millonarios al gobierno de Estados Unidos, por primera vez en cuatro décadas, la marea migratoria tuvo un notorio descenso que podría comenzar a mostrar una nueva tendencia, según un estudio hecho por el Pew Hispanic Center (PHC), integrado por un notable grupo de científicos sociales de Washington que estudia los movimientos migratorios.





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Tlaxcala, tierra brava con historia y vida
Enviado el Tuesday, 12 July a las 00:00:00
Tópico: Turismo
* Entidad pequeña; pero fuerte y cercanísima al corazón.
* Posee la ciudad más antigua de la Nueva España.
* Arte, tradiciones, vestigios prehispánicos y mucho pasado.
* Hoteles Misión y Hacienda de La Laguna, tradición de hospitalidad.


Luis Alberto García / Carta Mesoamericana / Fotos: René Delgado / Elías Felipe
Tlaxcala, Tlaxcala


No obstante ser el estado territorialmente más pequeño de la República Mexicana, Tlaxcala es grande en historia, con un pueblo de enorme fortaleza, de los pocos que –como ocurre actualmente- no se han doblegado ante el embate de la modernidad arrasadora ni, como en el pasado, ante las feroces campañas emprendidas por los poderosos tlatoanis del imperio azteca, en épocas lejanas cuando su territorio se componía por cuatro señoríos.


Estos eran Tepeticpac, Ocotelulco, Tizitlán y Quiahuiztlán, cada uno autónomo; sin embargo, sus jefes depositaban en uno de ellos el mando de los ejércitos, quedando federados y unidos en una sola nación, como lo explicó René Delgado, experimentado guía quien, desde el balcón del hotel misión Tlaxcala, con la cascada de Atlihuetzia y el volcán de la Malinche como escenarios visuales del más bello lugar de esos taurinos parajes, refirió que estas tierras indias se distinguieron por haber acunado a una de las culturas más importantes de Mesoamérica.


La lección histórica de nuestro guía nos enseñó que, en esa época, los señoríos vivieron una etapa de bonanza, gracias al intercambio con los pueblos de la costa del Golfo de México, el Océano Pacífico y Centroamérica, de modo que, través del comercio, los tlaxcaltecas obtenían cacao, cera, textiles, pigmentos, oro y piedras preciosas, pieles finas, plumas de aves exóticas y sal.


Simultáneamente al esplendor de Tlaxcala, los tenochcas realizaban sus conquistas, convirtiendo a muchos pueblos en tributarios, pero Tlaxcala y otros lugares quedaron fuera del control político de México-Tenochtitlan que, con la integración de una triple alianza entre Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan en 1455, dio origen a las llamadas “guerras floridas”, con el propósito religioso de obtener prisioneros y sacrificarlos a sus deidades ancestrales.


Conociendo la importancia de asimilar la historia de Tlaxcala antes de emprender un viaje por su minúsculo aunque extraordinario territorio, sepamos que aquí surgieron en el mundo indígena dos concepciones políticas diferentes, las cuales chocarían inevitablemente.


Así, Tlaxcala desarrolló un sistema de ciudades-estados que conformaron una república, mientras que México-Tenochtitlan se convirtió en imperio, con el mito de Quetzalcóatl como el común denominador de los pueblos de origen náhuatl, entre ellos los tlaxcaltecas, dueños hoy de una entidad sumamente atractiva, vigorosa, segura y, en otras palabras, amable e inquieta por poder servir al turismo nacional y extranjero.


Cacaxtla y Xichitécatl


Para empezar, este singular estado posee una riqueza arqueológica interesantísima, y uno de sus orgullos es Cacaxtla, el baluarte de la cultura olmeca-xicalanca localizado a 19 kilómetros al sureste de la capital, habitado entre los años 400 al 1200 de la era cristiana, en cuyo basamento hay una pirámide truncada, producto de varias etapas constructivas que representan diferentes épocas.


Con el predominio de los colores verde y azul, el mayor atractivo de Cacaxtla es el mural del Hombre Jaguar, el guerrero cubierto con la piel de un felino de cuyas fauces salen un rostro y un atado de lanzas de los que caen gotas sobre una cabeza de serpiente, al que se suma otro mural, el de la Batalla, que se extiende a lo largo de 22 metros, ubicado en la fachada de una plataforma estucada que tiene una escalera central.


Esta obra representa un combate entre dos grupos: uno de los cuales porta atributos de fieras majestuosas, mientras que el otro tiene tocados de aves que, magníficos, conservan sus colores iridiscentes originales.


Xichitécatl es el “Lugar del linaje de las flores”, otro importante asentamiento arqueológico que ofrece un espléndido panorama del proceso histórico del lugar, que acepta visitas de martes a domingos de 10:00 a 17:00 horas, además de que existen otros lugares con mucha historia prehispánica.


En la tierra que hemos conocido no sólo encontraremos vestigios del pasado, sino también –principalmente hacia San Antonio Tepetzala y la laguna de Atlangatepec- las grandes haciendas  para la crianza de toros de lidia, famosos por su bravura dentro y fuera de un país que gusta de la fiesta brava y que, sin duda, tiene en Tlaxcala cerca de una veintena de ellas, entre las que destaca La Laguna, fundada en 1908 por don Romárico González con vacas de Tepeyahualco.


El lugar posee un hermoso casco colonial -con todos los ingredientes nostálgicos imaginables: carteles, cabezas de toros inmortalizados por las más grandes figuras de todas las épocas y un bar acogedor sin igual-, conservado intacto por sus actuales propietarios, los hermanos Luis Javier y Jorge Antonio Rojas Cardoso, quienes han integrado y forman parte de una extraordinaria coalición de prestadores de servicios turísticos, incluidos los Hoteles Misión que, con dos preciosos sitios, uno de ellos, el San Francisco, en el corazón de la capital estatal, hacen honor a su tradición de hospitalidad.


Con el fin de solucionar necesidades de espacios y entretenimiento, con una afición taurina que los desborda, los dueños de La Laguna ofrecen servicios diseñados para lograr la máxima satisfacción de su clientela, con campamentos, cabalgatas y tientas de becerros y vaquillas que refrendan su prestigio de más de un siglo de existencia, sin que falte la cocina regional, los pulques curados y otros elementos que sirven para animar gratamente el alma, el cuerpo y el corazón.


En la sinergia turística también hay grandes y buenos balnearios, restaurantes, agencias de viajes que, sin duda, han colocado a las órdenes de los visitantes sus mejores atenciones para sacar adelante y hacer resurgir el turismo tlaxcalteca con precios sumamente accesibles, algunos de ellos funcionando como hoteles confortables al estilo de los Misión que dirige Roberto Zapata Llabrés.


La Malintzin y la Ruta del Pulque


Y para los aventureros que derrochan adrenalina a cada paso, aquellos que alimentan su espíritu con desafíos, encontrarán el magnífico y bello parque nacional del volcán de La Malintzin, tupido de árboles y habitado de fauna, en un territorio donde hay diversión para todos los gustos y edades, cerca del Distrito Federal y es un sitio seguro para transitar.


La capital del estado es cosa aparte, ya que cuenta con motivos contemporáneos que integran un gran tesoro que la hacen una joya de confluencias artísticas y culturales, pues es una ciudad colonial ubicada a 115 kilómetros del Distrito Federal, a 32 de Puebla y a 307 del puerto de Veracruz.


Considerada la ciudad más antigua de la Nueva España, Tlaxcala fue fundada el 3 de octubre de 1525 y, durante los últimos años del siglo XIX, contó con el “Ferrocarril Tlaxcala” que la comunicaba con Santa Ana Chiautempan, a donde llegaba el “Tren Grande” procedente de la ciudad de México y Apizaco, otra población abundante en historias en la cual renacen las haciendas de ganado bravo.


Ahí están Piedras Negras, Atlanga, Soltepec, La Laguna y otras más con prestigio y galanura, en las que aún se conserva el sazón de una fiesta tan mexicana, cuyo máximo exponente entre los lugareños ha sido, es y será Jorge “El Ranchero” Aguilar, ídolo de la tauromaquia nacional del siglo pasado.


En las cercanías de Tlaxcala y en medio de antiguos caminos marcados por los riquísimos latifundistas de la Colonia, sobreviven las haciendas pulqueras, dedicadas a enseñar a los viajeros cómo se prepara esa espirituosa bebida tan emblemática de este estado, si seguimos la llamada Ruta del Pulque.


Su historia da referencia a tres siglos de bonanza económica y a la inmensidad de grandes feudos que existieron hasta que la reforma agraria impulsada por la Revolución dividió y repartió la tierra sembrada de magueyes, nombrados por el fraile Motolinia “árboles de las maravillas”, aprovechados en sus fibras para tejer vestimentas, en las espinas para coser y, desde el punto de vista alimenticio, de las pencas y raíces, de donde se extraen los chinicuiles y gusanos, ambos de un sabor incomparable y único.


De las pencas se hornean mixiotes y, de su dulce savia, se extrae el aguamiel que se convierte en origen de la ancestral bebida que, en el México prehispánico, era sólo para los tlatoanis, sacerdotes, guerreros, ancianos y a mujeres que amamantaban, combinable con infinidad de frutas y verduras como el apio, el mango, la piña, el piñón y la guanábana.



A golpe de huarache


Tlaxcala se conoce a pie, caminando a golpe de huarache: el legado espiritual que dejaron frailes andariegos y los misioneros jesuitas, franciscanos y dominicos sorprende y, después de pasear por los campos, regresemos de las haciendas centenarias al Hotel Misión San Francisco, punto de partida óptimo para conocer los diferentes atractivos de la serena capital.


En ella se celebran anualmente festividades que emocionan a la población como el carnaval de Semana Santa, caracterizado por la danza de los “huehes” vestidos con trajes bordados, máscaras y sombreros de plumas, como los que vimos disfrazados en el Museo de Culturas Regionales.


Otra gran fiesta es la bajada de la Virgen de Ocotlán que, luego de ser vestida en una hermosísima capilla barroca y churrigueresca, es retirada del templo para visitar otras parroquias; pero las celebraciones siguen con la Fiesta de Todos Los Santos, del 28 de octubre al 2 de noviembre, con los tradicionales altares de muertos.


Sobresale la gastronomía en honor de los difuntos, y miles de flores a la par de las procesiones y rezos de los pobladores, y por ultimo, también en octubre y noviembre, se realiza la Feria de Tlaxcala, notable por sus exposiciones artesanales, ganaderas, gastronómicas y turísticas, así como por sus corridas de toros y peleas de gallos.


También se deben visitar los edificios civiles y religiosos, entre otros la fuente de la Santa Cruz, la Alhóndiga, el Ayuntamiento y las Casas Reales, la capilla Real de Indios, la iglesia de San José, la calzada de San Francisco, la catedral de la Asunción, la capilla poza de 1539 –que servía para bautizar a los indígenas de los barrios- y, por supuesto, la plaza de toros construida con adobe y tabique, verdadero relicario de arena dorada del que han surgido toreros de prosapia, situada a los pies de ese magnífico templo del siglo XVI.


Y por último, a propósito de corridas, está la Feria de Huamantla de julio y agosto de cada año, que además contempla palenques y la tradicional procesión de la Virgen de la Caridad por las avenidas que se adornan con tapetes de aserrín de diferentes formas y colores.


Hay que llegar temprano para guardar lugar, pues para los festejos se preparan carteles de tronío, habitualmente con los triunfadores de la Plaza México de la capital del país y, como se ve, el tema taurino destaca a lo largo del evento, entre novilladas y demostraciones con alumnos de la escuela taurina, prácticas y tientas para aficionados.


La narración se queda corta si únicamente nos referirnos a lo descrito, a los llanos infinitos y a los valles sólo delimitados por las cercas y corrales que resguardan a los toros de lidia, en una tierra bravía celosa de su pasado, como todo en este México nuestro, insólito e inacabable por gracia divina.

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Sobre Tlaxcala, sus lugares, su gente y todas sus maravillas:


sturismo@tlaxcala.gob.mx Teléfono: 01 800 5 09 65 57, Secretaría de Turismo del estado.

Hacienda de La Laguna: www.elcorazondemexico.com.mx

Reservaciones de Hoteles Misión: reserve@hotelesmision.com.mx


 
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