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Antes del arribo de Donald Trump y su corte de millonarios al gobierno de Estados Unidos, por primera vez en cuatro décadas, la marea migratoria tuvo un notorio descenso que podría comenzar a mostrar una nueva tendencia, según un estudio hecho por el Pew Hispanic Center (PHC), integrado por un notable grupo de científicos sociales de Washington que estudia los movimientos migratorios.





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Barack Obama reposiciona a su país contra el cambio climático
Enviado el Thursday, 16 April a las 23:50:45
Tópico: Ecologia y Migración
* Hay que enfrentar ese fenómeno de repercusiones globales.
* Las medidas para combatirlo tienen implicaciones mundiales.
* México sí figura en la agenda energética de Estados Unidos.
* Existen retos bilaterales sobre la transición energética.
* Las estrategias del programa de energías renovables.



Rosío Vargas * / La Jornada / Carta Mesoamericana
Ciudad de México




La propuesta energética de Barack Obama permite vislumbrar cambios en la política energética estadounidense, así como repercusiones importantes en el ámbito internacional, sobre todo en lo que se refiere a la transición energética hacia fuentes de energía diferentes de los hidrocarburos.

También a la eficiencia en el uso de combustibles que prometen ser utilizados como una herramienta para sacar a la economía estadounidense de la crisis y recesión en que se encuentra sumergida, así como aquellos vinculados a afrontar el cambio climático cuyas repercusiones serán, sin duda, globales.

Así, la propuesta anuncia una reconfiguración de los objetivos tradicionales de su política energética al incorporar nuevos elementos en su diseño que, con seguridad, impactarán de manera directa las políticas energéticas de sus vecinos geográficos: Canadá y México.

Tras la independencia energética.- Aunque los intentos de autarquía energética en Estados Unidos son históricos, en la realidad éstos se han quedado en propuestas retóricas no llevadas a la práctica ya que las políticas energéticas de las anteriores administraciones han descansado más bien en la diversificación de fuentes de suministro como estrategia fundamental.

Así, se desvincula el binomio dependencia-vulnerabilidad energética como apoyo filosófico doctrinal a fin de justificar el aumento de las importaciones petroleras, cuya factura representa uno de los más altos rubros de la balanza comercial y como porcentaje del PIB nacional (3 %).

Al iniciarse 2009, uno de los dos objetivos medulares de la propuesta energética de Obama ha sido, precisamente, resolver la dependencia de las importaciones petroleras, a partir de la promesa de reducir en diez años el consumo de gasolinas del sector automotriz en un nivel superior al monto de las importaciones provenientes del Medio Oriente y Venezuela.

Considerando la declinación productiva de sus recursos petroleros, dichas metas se antojan quimeras que no lograrán resolver la dependencia energética ni serán suficientes para garantizar su seguridad de abasto.

En lo que podría esperarse un impacto positivo de la propuesta del presidente Obama es en lo que concierne a las mejoras en el uso del combustible del transporte por las medidas que se adoptarán, así como en el impulso a la industria automotriz, sobre todo aquella localizada en territorio estadounidense.

Las medidas para combatir el cambio climático, otro de los objetivos medulares de la propuesta energética de Obama, tendrán implicaciones de orden mundial, ya que van asociadas al diseño del régimen post Kyoto, cuyo liderazgo Estados Unidos busca asumir en el 2012, cuando el protocolo culmine su vigencia.

Los esfuerzos no sólo obedecen a la convicción personal del Presidente y de su equipo a favor de la causa ambiental, sino a que consideran la pertinencia de que Estados Unidos sea visto como líder en esta materia.

Para ello proponen topes a las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) en un 80 % por debajo de los niveles de 1999 para el 2050 en territorio estadounidense, y la importancia de la estrategia de Obama derivaría del significado estratégico de tomar la causa del cambio climático, porque este componente es ahora parte de las políticas de seguridad energética de muchos países y se asocia a la transición hacia otras fuentes de energía, y también por las oportunidades de mercado que significa para Estados Unidos asumir el liderazgo en este tema al colocar sus tecnologías en otros mercados.

En la consecución de esfuerzos en materia de cambio climático, Estados Unidos pretende vincularse con el esquema de la Convención de la Organización de Naciones Unidas.

Además conecta el objetivo de reducir la dependencia petrolera, al proponer utilizar los ingresos generados por los controles de emisiones para hacer inversiones que permitan reducir las importaciones, a la par que busca acelerar el despliegue de tecnologías bajas en emisiones de carbón.

Al intentar construir un nuevo régimen internacional en materia de cambio climático, la propuesta de Obama tiene repercusiones globales.

Hacia la región de América del Norte la estrategia propone el intercambio compensado de emisiones de gases efecto invernadero (North American Greenhouse Gas Exchange Strategy, NAGES); para ello plantea crear un fondo de energía limpia en el cual México sería el país que recibiría el beneficio económico a través del mecanismo del desarrollo limpio (MDL).

Debido al alto nivel de emisiones invernadero en Canadá, por la explotación de las arenas bituminosas, así como al hecho de que Estados Unidos es el segundo emisor de gases invernadero en el mundo después de China, con el apoyo a México se podrán generar las compensaciones.

Este último podrá propiciar los mecanismos para obtener energía limpia, mejorar el transporte y reducir las emisiones de la industria; mientras Estados Unidos logrará el acceso prioritario a los recursos hidroeléctricos canadienses, el gas, petróleo ligero y uranio. El mecanismo promete ser un gran negocio del cual los tres sacarán provecho.

Las estrategias y su impacto mundial.- Es una especie de propuesta neokeynesiana, al apoyar a dos sectores económicos importantes: el energético y el automotriz. Si bien el presupuesto recientemente autorizado por el Congreso de 20 mil millones de dólares (14 de febrero de 2009) está lejos de la meta inicial (150 mil millones de dólares) para promover el desarrollo y comercialización de energías renovables, el esfuerzo ya está desplegado.

Éste se complementa con el aliento a la eficiencia energética, la reducción a las emisiones en plantas de carbón, el estímulo a la producción de biocombustibles de la siguiente generación, así como el inicio hacia una red eléctrica digital.

Por lo pronto ya se han dado los primeros pasos en materia legislativa en este sentido. Hay un gran mercado para proyectos de energías renovables, iniciados con el surgimiento de requerimientos de estándares de portafolio para la generación de electricidad y que ahora alientan a los gobiernos estatales, municipales, hospitales y universidades para adquirir activos en renovables con apoyos en créditos fiscales y se exploran alternativas de financiamiento público y privado.

Además, se ha aprobado una legislación (3 de octubre de 2008) a través de la cual se otorga el 30 % de créditos fiscales federales a inversiones en instalaciones solares con miras a convertirse en el mayor mercado del mundo.

A nivel internacional el impacto de la estrategia de Obama y los esfuerzos iniciados por la administración del ex presidente George W. Bush, junto con el G8, serán importantes ya que pretenderán colocar la tecnología de energías renovables, sobre todo en las naciones en vías de desarrollo, bajo criterios de mercado.

A diferencia del Protocolo de Kyoto, en las propuestas que se avanzan, se pretende que los compromisos para reducir emisiones sean voluntarios y no obligatorios.

La eficiencia en el uso de combustibles será otra vía para reducir la dependencia petrolera de Estados Unidos a la par que apoya a un sector con problemas económicos, como es el caso de la industria automotriz, a través de una inyección de fondos del orden de cuatro mil millones de dólares en créditos fiscales y garantías de préstamo para que el lugar de fabricación de los vehículos (un millón de vehículos híbridos eléctricos para el 2015) sea el territorio de Estados Unidos.

Las implicaciones que estas propuestas pueden tener para el mundo, y en especial para sus vecinos, serán sin duda importantes. Pretender reducir la dependencia del petróleo del Medio Oriente significaría modificar su condición estratégica ya que es innegable la importancia futura de la región para garantizar los abastecimientos de Occidente.

El Medio Oriente es insustituible en las estimaciones de las futuras provisiones. Todos los centros de pensamiento en Estados Unidos coinciden al respecto. No obstante, el objetivo de aumentar la eficiencia de combustibles es una propuesta interesante y podría impactar a sus vecinos geográficos (México y Canadá) y a los abastecedores hemisféricos dentro de los cuales se encuentra Venezuela.

Su papel seguirá siendo fundamental debido a la geopolítica y a su status de abastecedores "confiables" para garantizar la seguridad energética de Estados Unidos.

Está también el deseo de este último por dejar de depender del crudo venezolano, país que por cierto también intenta desligarse de la dependencia del mercado estadounidense cambiando el destino de sus exportaciones a China, mercado al cual pretende en un futuro destinar el total de sus ventas.

En total convergencia de intereses con Estados Unidos, las élites canadienses proponen un "pacto de recursos" en el cual se incorpore a México. Su gran interés en el proyecto de integración energética tiene que ver con los negocios de provincias como Alberta en donde prevalecen las perspectivas de los conservadores y los pro integracionistas, quienes promueven e impulsan el desarrollo de las arenas bituminosas.

En el caso de México la orientación del gobierno mexicano y la buena disposición de profundizar el modelo neoliberal que, con la reforma energética aprobada en octubre de 2008, permitirá incorporar al capital privado en prácticamente toda la cadena de la industria petrolera excepto refinación y ventas de primera mano.

Se logrará maximizar la producción petrolera a través de la incorporación de empresas transnacionales y compañías internacionales de servicios que permitirán sostener una plataforma de producción de tres millones de barriles diarios para mantener el nivel de exportaciones que seguirá siendo mayoritariamente destinado a Estados Unidos.

Si bien la producción de este último es significativa ya que constituye el tercer productor mundial, sus niveles de consumo de petróleo diario (21 millones de barriles diarios) no le permiten sustraerse de la dependencia del exterior.

Más aún, poco se podrá esperar de un aumento en la producción petrolera en Estados Unidos, habida cuenta de la orientación de Obama a proteger áreas ambientalmente sensibles, como el Refugio de Vida Salvaje del Ártico (ANWR), de las actividades productivas.

Canadá y México seguirán siendo importantes para aumentar la oferta energética regional en América del Norte, organizada en la integración energética bajo el liderazgo estadounidense.

Sus frutos seguirán consolidándose en la estandarización del mercado eléctrico entre Canadá y Estados Unidos, la construcción de plantas de regasificación en México y Canadá para reexportar gas natural licuado (GNL) al mercado de Estados Unidos, el desarrollo de plantas de etanol (México, Centro América, el Caribe y Brasil) con objetivos también de exportación al mercado estadounidense, todo en un contexto regional que promete un tránsito gradual hacia otras fuentes alternativas de energía.

En el caso mexicano esto podría significar dar mayor espacio y/o un aniquilamiento gradual para sus empresas estatales, a fin de dar mayor espacio a las empresas transnacionales dedicadas a la generación a partir de renovables, sobre todo españolas y estadounidenses.

* La autora es doctora en ingeniería energética, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM.

 
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