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Antes del arribo de Donald Trump y su corte de millonarios al gobierno de Estados Unidos, por primera vez en cuatro décadas, la marea migratoria tuvo un notorio descenso que podría comenzar a mostrar una nueva tendencia, según un estudio hecho por el Pew Hispanic Center (PHC), integrado por un notable grupo de científicos sociales de Washington que estudia los movimientos migratorios.





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Historias de migrantes
Testimonios de migración



Unas 175 millones de personas viven fuera de su país de origen.

Una cantidad récord de personas están cruzando las fronteras, realizando largos y difíciles viajes en busca de una vida mejor. 

La migración internacional afecta a casi todos los países y es un importante tema de debate, en momentos en que muchos gobiernos reciben presiones internas para reducir el ingreso de extranjeros y otros para resolver las causas de la emigración.

Aproximadamente 175 millones de personas (cerca del 3% de la población mundial) viven fuera de su país de origen, la mayoría en el mundo desarrollado. Se espera que esta cifra aumente a 230 millones para 2050.

Tratándose de una tema de alcance global, quisiéramos conocer su experiencia. ¿Usted emigró de América Latina? ¿Qué tan lejos tuvo que viajar desde su país de origen? ¿Cuál es su situación actual?

O quizás usted trabaje con personas que abandonaron su patria en busca de asilo o simplemente de una vida mejor.


(Algunas de las personas que participan en este espacio prefieren no dar su nombre).
Mi caso como inmigrante no tiene nada de emocionante. Viajé con mi esposa y dos hijos muy cómodamente en avión. Pero la vida hizo que me relacionase muy estrechamente con jóvenes y adultos mexicanos, ¡y las historias que cuentan!. Dejaron a todas sus familias (hijos que no conocen ni ven crecer), sortearon a ladrones, criminales, violadores, policías y militares (latinos), ríos, canales, desierto, persecución de la policía de inmigración (gringa); luego subsistieron parándose en las calles para que alguien les diese un trabajo eventual (y ser explotados por algunos latinos que no pagan lo justo ni les dan protección).
Jorge Salazar, San Jose Ca., Estados Unidos

Soy profesor y me dolió tanto dejar a mis hijos que aún no puedo recuperarme. Es un viaje que nos degrada, nos quita identidad y nos humilla ante la necesidad de laborar en condiciones no siempre humanas. Creo que esto se lo debo al corrupto y cínico de un gobierno que se ha olvidado de su deber con la ciudadanía. Hago votos porque las cosas mejoren en mi país.
Jorge Ortiz Lendechy, Elkin, EE.UU

Soy mexicano y vine a este país cuando tenia 8 años. Es desesperante no estar legalizado en este país. Yo tengo 20 años, voy al colegio pero es difícil porque me cuesta mucho. Me han llamado de varias empresas, pero por no tener papeles no puedo ejercer. A pesar de eso yo nunca he mirado para atrás, siempre para adelante. Estoy seguro de que arreglaré mi situación legal para darle la vida que se merecen a mis futuros hijos.
José, Las Vegas, EE..UU.

Soy colombiano, y con mi esposa llegue hace tres años y medio con una maleta cada uno. Este bello país nos ha dado más de lo que nosotros nos imaginábamos, y creo que el problema de muchos inmigrantes está en la actitud con que enfrentan los retos y las dificultades. No ha sido para nada fácil salir adelante, y francamente no se cuantas veces y a cuantas personas tocamos las puertas...y después de perseverar, alguien nos abrió esa primera puerta. Con humildad y buena fe aprovechamos esa luz de esperanza...que hoy en día ha llenado de brillo nuestras vidas. Somos felices, dichosos y seguimos luchando por nuestros sueños. Este país es maravilloso, uno aquí ve los impuestos que pagamos, la autoridad existe, la seguridad existe, el respeto existe, la libertad existe. Creo que uno mismo se encarga de labrar su destino, y uno escoge como hacerlo y que camino debe seguir. ¡Qué importa que alguien nos cierre la puerta, hay muchas más y muchas oportunidades!. Siempre hay que actuar de buena fe, con honestidad y sinceridad y creer en todo lo positivo. Alejen las cosas negativas, los pesimistas se quedan en su circulo y no salen de el.
Alberto V., Atlanta, Estados Unidos

Estoy en Egipto desde 1979 para buscar una mejor salida a mi vida profesional, es decir, trabajar en la carrera de la cual me gradué, y estoy aquí feliz, aunque eso significó desplazarme a otro continente y alejarme de mi familia y del entorno en el cual me crié.
Luis Humberto Salinas Corrales, El Cairo, Egipto

Soy una víctima de la invasión de las zonas francas y el turismo (pornográfico en un 75%) que invadió nuestra economía y modificó todos nuestros hábitos de tal manera que en 1970 éramos el perfil de un templo y hoy día de un cabaret de barrio pobre. Hablo de la República Dominicana.
Héctor Alba, New Jersey, EE.UU.


Mis ancestros son italianos y franceses, mi madre uruguaya y mi padre argentino, el padre de mi hija chileno y nosotras vivimos en España. Mi hija bromea diciendo que en diez años estaremos en China seguramente. No me siento ni de aquí ni de ningún lado, pero rescato lo positivo: buscamos enriquecernos con la diversidad.
María García, Barcelona, España

En todos estos quince años viviendo aquí en Nueva York he aprendido que gran parte del éxito de una persona se debe al azar. A muchos nos cuesta una docena de veces más obtener las cosas que otras personas con menos talento y esfuerzo obtienen en dos pasos. Pero así es la vida. Recuerdo mi propio via crucis como inmigrante: soy venezolana y me vine huyendo de unos hampones que me tenían amenazada de muerte por haberlos denunciado a la policía luego de haber presenciado un atraco perpetrado por ellos. Mataron a mi hermano y la próxima era yo.
Me vine a EE.UU. con unos mexicanos que me prometieron trabajo. Al principio tuve que lavar los baños de un burdel hasta que bajo engaño me quisieron poner a trabajar de prostituta. Me escapé y ni siquiera pude volver a mi país pues me habían robado mis documentos. Pasé seis años haciendo de todo, soportando las más viles de las humillaciones, sola, sin amigos, trabajando como esclava. Me tocó dormir en la calle y compartir restos de basura con otros indigentes, mientras era testigo del bienestar de otros que estuvieron en mi misma situación y les había llegado un golpe de suerte sin mucho esfuerzo.
Ya cansada de la vida y a punto de claudicar conocí a un buen hombre que me ayudó a conseguir un trabajo más digno y con más oportunidades de escalar posiciones. Un buen samaritano que jamás me pidió nada por su ayuda. Puse mi vida y mis conocimientos en aquel empleo y logré dejar atrás mi extrema pobreza. Ahora soy exitosa, tengo dinero y soy respetada en mi comunidad, pero para llegar tuve que hacer el más grande de los sacrificios: separarme de mi familia para siempre, porque mientras estuve en las malas mis padres murieron muy pobres y enfermos y ni siquiera pude salir de los EE.UU. a verlos. Si, logré el sueño americano, pero jamás volví a sonreír. A todos los que persiguen el éxito: sopesen muy bien sus prioridades en la vida antes de sacrificar una parte de sí mismos.
Rosa María L., Nueva York, EE.UU.

Yo soy el resultado de la inmigración. Mi mamá es portuguesa, mis abuelos paternos son italianos y yo nací y crecí en Brasil. Cuatro años atrás mi marido y yo decidimos ir a Londres para vivir en una nueva cultura y aprender un nuevo idioma. Hoy sé por mi propia experiencia que cualquiera que tenga la oportunidad de migrar y vivir en alguna parte que no sea su país, debe hacerlo. Aprender y comprender otros modos de vida nos hace mejores seres humanos.
Renata Bonato, Londres, Reino Unido

Soy peruano, salí de mi adorado Perú en 1992 cuando el terrorismo estaba tomando más fuerza y también por el progreso de mi esposa e hija. Hace doce años que vivo por estas tierras y extraño mucho a mi patria. El sueño de mi vida es volver algún día a mi Perú .
Paul López Chiba Ken, Japón

Mi vida comenzó en Uppsala, Suecia, lugar donde viví hasta los 8 años. Luego con mi familia volvimos al lugar que era nuestra tierra: Santiago de Chile. La sensación de haber vivido en otro país me volvió una persona llena de inquietudes por seguir conociendo el mundo. Cada verano, cada semana de vacaciones era la oportunidad de viajar y de ser libre. Un día martes di mi examen de grado en Periodismo, y el martes subsiguiente ya estaba volando a Madrid, el 21 de abril de 1998, con la conciencia tranquila de que había cumplido: terminar una carrera universitaria. En Madrid, España me quede 1 año y tres meses, luego me fui a Virginia, EE.UU., porque mi papa estaba allá. Y finalmente en 2000 llegó a Florida, primero a Ft. Lauderdale y luego, en abril de 2001 a Miami Beach. Ahora próxima a mis 30 años me emociono el sentir lo valiente que he sido, emoción al recordar como he buscado respuestas a la vida.
Claudia Wladdimiro, Miami, EE.UU.

La migración de nuestro país hacia Estados Unidos es injusta. Maltratan a nuestra gente y la hacen sufrir, los inmigrantes trabajan como negros para vivir como esclavos.
Dayana V.R, Puebla, México

Fui la primera de toda mi familia en emigrar al país de mi padre, fue una serie de las que impulsaron (económicas, emocionales, etc.) y claro al tener nacionalidad española podía entrar al país, sin ningún problema por papeles. Fue muy difícil adaptarme a esta cultura a pesar de tener un español dentro de la familia, los climas, el carácter, "la brusquedad" de la cultura contrastada con la nuestra.. Fue muy duro y tarde más de cinco años en aceptar que estaba viviendo en España. Se aprende a vivir, hay que retener y aprender a convivir con las cosas buenas y malas de cada cultura, aunque añoremos nuestros países de origen. He leído varios comentarios donde hablan de que pertenecemos a dos sitios y nuestro corazón está dividido en dos partes y a veces en más o como dice la canción, no soy de aquí ni soy de allá. Yo diría mejor soy de aquí y soy de allá, esperemos que nuestros países mejoren algún día -cosa que dudo- y que podamos regresar a esa tierra que nos vio nacer. Ánimo a los que están recién llegados, adelante a pesar de las muchas dificultades con que se encuentren.
Magnolia Bahamonde, Madrid, España

Mi esposa, mi hijo y yo emigramos de Caracas a Ft. Lauderdale, EE.UU. en 1996 y ha sido tremendamente duro pues comenzamos de cero un negocio. El primer año fue desesperante y muy depresivo, una mezcla de la ilusión de una vida nueva con la desesperación de la falta de recursos. En estos casi ocho años hemos tenido nuestros altos y bajos y, después del 11 de septiembre, la caída de la economía nos afectó tremendamente. La vida de inmigrante no es fácil, eso está claro, pero nos hemos tratado de integrar en una sociedad que ha valorado nuestro esfuerzo. Mi esposa enseña español como voluntaria en la biblioteca de nuestra ciudad y yo le dedico una buena cantidad de tiempo a los Cub Scouts (Lobatos).
Creo que uno puede mantener su identidad y al mismo tiempo adquirir una nueva. Recuerdo en Caracas como muchas veces hacíamos bien difícil la vida de los inmigrantes europeos y los chistes corrían sobre las peripecias de quien es extraño. Aquí no he sentido esa separación, al contrario, ésta es una sociedad (al menos en Florida del Sur) donde todo el mundo viene de distintos lugares y se celebra la diferencia. En una entrevista con un ejecutivo en nuestro primer año me disculpé por mi inglés que siempre requerirá mejorar y él me contestó: "Usted no tiene nada de que disculparse. Usted está hablando dos idiomas, yo sólo hablo uno". He tenido la fortuna de tener un fabuloso ejemplo del inmigrante agradecido en mis suegros quienes vinieron de Italia a Venezuela en los 50.
Carlos M. Arenas, Lighthouse Point FL, EE.UU.


Soy hondureña, con mucho orgullo. Salí de mi país en 1999 para estudiar un postgrado en España. Conocí a mi esposo en Madrid y ahora estamos viviendo en Escocia. Es duro tener que dejar familia y amigos y comenzar una nueva vida, en un país con costumbres completamente diferentes, pero seguro que eso se supera si tienes el apoyo de tu esposo. Aunque muchas veces él olvida lo difícil que es la vida para un extranjero en su país.
Alejandra Gimenez, Glasgow, Escocia

Soy venezolano y vine a España en busca de una mejor calidad de vida. Latinoamérica es una gran región, con un potencial y una riqueza incalculable. Pero la verdadera "pobreza" está en los políticos e ideólogos que con discursos populistas, fascistas y llenos de romanticismo engañan a sus electores. Algún día volveremos a Sudamérica, cuando la corrupción y la anarquía hayan comido todos los cimientos de la sociedad, y haremos de ese continente una supernación de latinoamericanos. La paradoja realmente está en que, con tanta riqueza bajo el suelo, ¿cómo es posible que haya tanta pobreza sobre él?
Carlos Limongi, Barcelona, España

Vengo de Argentina. Ahora tengo un sueldo y puedo ahorrar por primera vez en mi vida. Pero extraño mucho mi país, mis amigos y mi familia. Pienso que algún día me acostumbraré, por ahora no. El costo personal para tener una vida digna es muy alto.
Cecilia Goin, Ámsterdam, Holanda

Soy venezolano. Emigré a la isla de Aruba en el año 97 debido a la crisis por la cual atravesaba y aún atraviesa mi país. Estuve dos años como ilegal, y eso no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Viví muchas vicisitudes, pero finalmente encontré el buen camino, hoy vivo en Holanda, casado con una holandesa la cual me adora y con la cual tengo una hija. Tenemos casa propia, trabajo y aquí todos me tratan muy bien, pero siento nostalgia por mi país y por lo que está viviendo en estos momentos. Jorge Charles, Emmen, Holanda

No soy emigrante, pero vivo en una zona que es el corredor de los inmigrantes ilegales y a diario observo que las autoridades locales violan los derechos de ellos, y se aprovecha principalmente cuando son mujeres. Aunque el discurso del presidente fox dice otra cosa, las autoridades locales hacen lo contrario. Aquí la gallina de los huevos de oro son los inmigrantes porque les sacan dinero o los extorsionan. Y el que no da nada lo devuelven. Al no cambiar la relación entre EE.UU. y los países pobres en cuanto a su economía, la inmigración seguirá siendo eterna, seguirán muriendo inocentes y otros se enriquecerán de ellos y ellas.
Juan Manuel Canales Ruiz, Altamirano, México

Soy peruano por más de 30 años. Comprendo mucho a mis compatriotas que se van a buscar mejores horizontes. Sin embargo aquí en Perú no estoy mal, tampoco excelente. Veo futuro para mí, la situación económica y política es a veces más ruido que realidad. Hay que ser prácticos y preguntarse si podemos lograrlo afuera. Mi novia salió hace meses a España, tiene mejor trabajo, mejor perspectiva económica pero sé que extraña mucho a la familia, a su país y a mí, por supuesto. Siempre habrá quienes estén bien y mal en uno y otro lado, la diferencia es dónde uno decide lograr el éxito. Nunca será lo mismo si no es en tu tierra natal.
César, Lima, Perú

Hoy día los inmigrantes sufren las más grandes calamidades y discriminaciones, en muchos casos sin conocer sus derechos.

Angel Pachano, Porlamar, Venezuela Hace dos años llegué a Estados Unidos con la esperanza de estudiar una nueva carrera. Había oído que ésta es la tierra de las oportunidades, pero nadie me dijo que eso es cierto sólo para el que tenga dinero o para el que quiera hacerlo. Mi gran pecado es que hacer dinero no me interesa. Sólo deseo estudiar y ayudar a construir una sociedad mejor. El estudio aquí es muy costoso e ideales nobles como los míos son escasos entre la gente, por eso no me he acoplado ni un centímetro a esta cultura materialista. No logré estudiar y mi visa expiró. Desde entonces he trabajado como inmigrante ilegal. Mi plan es ahorrar algo de dinero y luego emigrar hacia Canadá o España. Siento la responsabilidad de regresar a Colombia, pero antes quiero prepararme para poder ayudar.
Mauricio, Oklahoma, EE.UU.

Vivo desde hace 26 años en este bello país, el cual considero mi segunda patria ya que soy nacionalizado, pero tengo que reconocer que al final ni somos de aquí ni de allá, simplemente no tenemos patria. Considero que los organismos internacionales deberían ser más exigentes en cuanto a los derechos humanos, que no debería haber tantos controles en cuanto a los derechos al trabajo y a la vida, que todos los gobernantes violadores de los derechos del pueblo deberían ser sacados de sus gobiernos por las fuerzas de Naciones Unidas.
José, Valencia, Venezuela

Soy venezolana y desde hace siete años vivo en EE.UU. Mi experiencia desde un principio ha sido una aventura, de la cual no me arrepiento, no sólo he aprendido a valorar más el concepto de familia, a pesar de la distancia, sino que también he aprendido que no hay fronteras cuando te propones algo. Actualmente tanto mi esposo y yo trabajamos para empresas estables, somos legales y le damos gracias a Dios por habernos dado fuerza en todo momento para salir adelante. El estar lejos de mi país, que tanto quiero, y sobre todo de mi familia, me da más valor para seguir adelante pues ese voto de confianza en mí misma es lo que me impulsa a pensar que todo este sacrificio valió la pena.
Para todos aquellos que están recién llegados: no se desanimen, todos tenemos que pagar, lamentablemente, derecho de piso en un país extraño, pero si siguen adelante y logran mostrar sus facultades, aquellos que hoy limpian pisos en un restaurante pueden llegar en algunos años a ser gerentes del mismo o, quien quita, dueños de su propio negocio. Les hablo por experiencia propia. Nada es fácil cuando se es inmigrante, pero el hecho de que damos más valor e importancia al trabajo que cuando estamos en nuestro propio suelo, eso nos ayuda a llegar alto. Suerte a todos y mente positiva.
Arianna Garcia, Jersey City, EE.UU.

Soy venezolano, de Caracas, una bella ciudad. Vivo en Madrid desde hace un año. Emigré porque en mi país, mi bello país, nos están matando. Antes, digo, en los últimos diez años, hasta por quitarte los zapatos, y ahora además hasta por ser demócrata te matan en Venezuela. Lo que está pasando en mi país es culpa de todos los venezolanos, que durante décadas olvidamos la labor social y de ocuparnos de los desprotegidos, pero nunca de intentar hacernos ricos como fuera posible. Espero que aprendamos a ocuparnos de los que no tienen nada, y así poco a poco volveremos a vivir en esa bella nación en paz y prosperidad para todos, no para un puñado de oportunistas.
Jesús Rivero, Madrid, España

Quiero saber acerca de la visa, de la estadía en Estados Unidos. Gracias.
Neroisa Vargas, Providence, Estados Unidos

Nací en Cuba. Cuando desperté, me di cuenta de que no era justo vivir en una dictadura asesina como la de Castro. Salí del país en 1998, para luchar en contra del dictador y sus esbirros.
José M. Álvarez de la Campa, Willemstad, Curazao, Antillas Holandesas

Yo pienso que las autoridades de Emigración cumplen con su trabajo, pero deberían ser más humanos y no vernos como seres inferiores, sin derechos.
Maylin Hicho, Chelsea, Ma., EE.UU.
Soy argentino y cordobés. Nos fuimos de mi país hace un año y medio, pero todos los días me levanto pensando en mi ciudad, mi familia y mis amigos. Es duro emigrar porque uno se encuentra en la dualidad de tomar las costumbres locales del nuevo país y no olvidar las de su país de origen. Como mi abuela decía, todos los días hay que salir de compras, como cuando se va a un supermercado, donde hay cosas lindas, cosas feas y otras que ni fu ni fa. Sólo debo tomar las cosas que me gustan y las demás dejarlas en la góndola. Y olvidarme. No me veo envejecer en este país. Todo depende del futuro laboral. Hemos decidido solamente planear año por año y no más planes a largo plazo porque en la situación mundial actual es imposible. Debemos disfrutar lo que tenemos y podemos conseguir y ser positivos hacia el futuro.
Arie, Cleveland, Ohio, Estados Unidos

En 1989 deje Perú con mi familia y dos hijos. Un mal gobierno significó la destrucción de muchas familias. El culpable fue Alan García, ex presidente corrupto. Ya no tenia para los alimentos. Es por eso que emigré a Japón porque soy descendiente japonés de tercera generación. Casi regreso en el gobierno de Fujimori, pero Dios frenó mi regreso. Con Toledo, la corrupción creció otra vez. No hay pan en la mesa. Creo que seguirán abandonando el Perú. Si Fujimori regresa me sentiré seguro porque ya tengo algo ahorrado y podría hacer una mediana empresa para dar trabajo a los más pobres.
Rolando Alberto, Yokohama, Japón

Yo salí de mi país, Venezuela, hace 10 años y llegué a EE.UU. sin nada, sólo con muchas ganas de salir adelante y lograr el sueño americano, de verdad que lo he logrado y me siento feliz de estar aquí. Extraño a mi familia, pero de verdad no a mi país y menos en las condiciones que se encuentra actualmente, tanta inseguridad y sobre todo convivir en una situación de mucha incertidumbre donde el presidente y su gente están en contra de los derechos humanos. A veces me siento muy avergonzado de que los venezolanos hayan elegido ese camino. Espero que puedan revocar su mandato de inmediato.
Alessio Lo Curto, Miami, EE.UU.

Hace ya casi dos meses que salí de mi país, Venezuela, en busca de un futuro mejor y de poder lograr mis sueños. Como muchos otros, tengo familia y amigos a los que he visto tener más de 30 años y aún sin poder comprar casa propia porque la situación en Venezuela es cada vez peor. Parece imposible poder hacer lo que nuestros abuelos sí pudieron, aún cuando Europa estaba en guerra. Soy hija de portugueses e italianos. A pesar de tener un pasaporte europeo, en Inglaterra la frialdad de los ingleses me fue terrible de sobrellevar. En Italia era peor, pues si no hablas el italiano dependiendo del acento del lugar, eres denigrado a menos de cero. Portugal, era como ir a Venezuela, exceptuando la situación política.
Así pues decidí venirme a EE.UU. e intentar desde aquí forjarme un futuro mejor desde ahora que tengo 23 años antes de que el tiempo se me venga encima y note que no tengo nada que ofrecer para cuando decida casarme y tener hijos. Tal como dice Valeria de Nueva Jersey, en EE.UU. nos tratan terrible a todos aquellos que trabajamos duro. También soy ilegal aquí, pero soy preparada y hablo cuatro idiomas. Eso pareciera no importar mucho, pues trabajo en un restaurante, limpiando mesas y cualquier cantidad de cosas que a los gringos les apetezca. Simplemente, lo que nos depara es trabajar en aquello que el estadounidense o el europeo no quiere hacer.
Valeria, este mensaje es para ti, ¡ánimo!, que como tú estamos muchos en este país y tenemos algo que muchos no tienen: corazón y ganas de trabajar duro tal como muchos inmigrantes hicieron en tiempos de guerra en nuestra hermosa Venezuela. No te vayas de EE.UU. Ya eres una triunfadora por soportar todo lo que tenemos que soportar y se que tanto tú, como yo, como muchos venezolanos que nos sentimos mal fuera de nuestro país, podemos lograrlo, pues ya hemos dado el primer paso. Besos a todos los venezolanos donde quiera que se encuentren.
Alexandra, San Francisco, California, EE.UU.

Soy profesional. Actualmente homologo mi título universitario, de ninguna manera he podido legalizar mi situación, me parece injusto tantas trabas que la nueva ley de extranjería de España propone para regularizar, entiendo que se deben cumplir ciertos requisitos, pero deberían tener consideración con personas que desean obtener sus documentos de una manera legal. España necesita los emigrantes. Por favor, abran las esperanzas a todos.
Alexandra, Madrid, España

Soy venezolano y tuve que dejar mi país buscando mejores opciones para mi profesión. Llevo dos años en España, y aunque este país posee una escasa cultura de acogidas de inmigrantes, tienen una enorme deuda moral con países como los nuestros. Venezuela fue siempre hogar para inmigrantes. Hoy es lo contrario. Estar en España no es nada fácil, pero aquí hoy por hoy, los resultados y gratificaciones están ligados, en muchos casos, al esfuerzo personal. Lamentablemente es muy diferente a lo que actualmente está ocurriendo en Venezuela. Hoy ya no sólo busco mejores opciones para mi profesión, sino también para mi vida.
Luis, Madrid, España

Vivo en Chile hace cinco años. Llegué de Buenos Aires con un maletín de mano y hoy día tengo un negocio propio, he viajado a Europa tres veces y a Argentina varias. En fin, me ha ido bien, mi consejo es que si creen tener algo que marque la diferencia y no son sentimentales y sí muy disciplinados, lo van a lograr. Si no, no lo intenten.
José Jaime, Chile

Desde el 2.000 no tengo trabajo en Argentina. Soy productora de televisión. A los 45 años y menos consideran que estás vieja. Vine a Suecia por una sobrina que me trajo para que pudiera respirar un poco. Es difícil ya que no hablo el idioma. Pero hasta que pueda, disfrutaré de este país. Es difícil quedarse por la parte legal. Así que, en mayo, si no prolongo mi visa, me vuelvo a Buenos Aires. Mucha suerte a quien se encuentre en situaciones parecidas. A veces hay que elegir, cuando no hay opción, por el tiempo que puedas.
Claudia Gernhardt, Estocolmo, Suecia

Soy venezolana y encontré mi amor en Alemania, en un viaje que hice hace tres años. Vivo en Alemania, pero pienso en el futuro próximo vivir en mi país. Estoy invirtiendo siempre en mi país, a pesar de sus problemas. Latinoamérica tiene muchas dificultades, pero no cambio mi país por vivir en Europa. No me llama la atención.
Alba, Rastatt, Alemania

Estoy en Venezuela. Desde hace años busco emigrar a EE.UU. Soy profesor de inglés, necesito una mano amiga, no en sentido económico, sino moralmente al llegar a ese país. Si tienes esa buena voluntad de guiarme, te sabré recompensar. Gracias
Carlos, San Cristóbal, Venezuela

La inmigración es un arma muy poderosa que tiene uno cuando la situación política o económica de un país no nos permite vivir una vida decente. Nadie puede proclamar ser 100% de una tierra y por eso el inmigrante no debe bajar nunca la cabeza ante el desprecio de su condición, todo lo contrario debe estar orgulloso ya que se requiere un temple de acero el dejar todo atrás y probar suerte en otras tierras. Los inmigrantes además se convierten en embajadores ad hoc y en un ingreso importante para aquellas naciones que ven partir a sus conciudadanos, ya que de alguna manera siempre esos capitales que generan en el extranjero regresan. Así se han formado después de la post guerra España, Italia, Alemania por mencionar algunos. Por eso si eres inmigrante, levanta la cara, endereza la espalda y camina altivo de tu condición, ya que no todo el mundo se atreve.
Jorge Rodríguez, Michigan, EE.UU.

Mis hermanos son inmigrantes, pero yo que no vale la pena dejar todo lo que te hace feliz, ya que tú eres dueño de tu vida en tu país. Haces lo que quieres y nadie tiene derecho a juzgarte, sin embargo en otro país te humillan, te rebajan, etc. Sé que talvez mis hermanos no piensan lo mismo.
Fátima , México D.F., México.

Emigre desde Colombia debido a la situación política y social. Me nacionalicé y ruego y lucho porque este país no caiga en la demagogia y politiquería que causaron los problemas en Colombia.
Pedro Rodríguez, Pto. Ordaz , Venezuela

Hace 31 años emigré de Chile a Venezuela. Momentos buenos y malos. Aquí estudié, me casé, tuve dos hijas, me desarrollé profesionalmente, accedí a casa, oficina, carros. Tuve libertad para arriesgarme, acertar y equivocarme, volviendo a empezar. Amo este país, recuerdo con nostalgia mi origen pero no me voy de aquí. Lamento profundamente lo que estamos viviendo en nuestro país. Felipe V, Caracas, Venezuela

Soy argentino y cordobés. Nos fuimos de mi país hace un año y medio, pero todos los días me levanto pensando en mi ciudad, mi familia y mis amigos. Es duro emigrar por que uno se encuentra en la dualidad de tomar las costumbres locales del nuevo país y no olvidar las de su país de origen. Como mi abuela decía, todos los días hay que salir de compras, como en un supermercado, encontrás cosas lindas, cosas feas, y otras que ni fu ni fa. Sólo tomar las cosas que me gustan y las demás dejarlas en la góndola. Y olvidarse. No me veo en un futuro envejeciendo en este país, todo depende del futuro laboral. Hemos decidido solamente planear año por año y no más planes a largo plazo, por que con la situación mundial actual es imposible. Disfrutar lo que tenemos y podemos conseguir y ser positivos hacia el futuro.
Ariel, Cleveland, Ohio, Estados Unidos

Salí de Venezuela hace 20 años, claro que al principio me fue muy mal a causa del idioma y las costumbres totalmente diferentes. Me gusta y quiero a mi país, pero a causa de la inseguridad y carencia de leyes elementales no quiero regresar. Tengo una casa propia, mi propio restaurante y tres bellas hijas nacidas en Japón ya que mi esposa es japonesa (la conocí en Paris). Claro que hay que trabajar duro cosa que no se hace en Latinoamérica y es por eso que están así.
Marco-Antonio Galindo Guaitero, Nagano, Japón

Existen muchos motivos por los cuales podríamos migrar, pero cada país tiene su problema o en tal caso los emigrantes los agravamos. Opino que es mejor quedarse en casa (un ambiente conocido) aunque no nos guste, ya que probar suerte en otro lugar (con desventaja, social, étnica, económica, religiosa, etc.) no nos garantiza mejorías y nos alejaríamos de aquellas personas y cosas que después añoramos.
Karry Annh Madisson, Necochea, Argentina

Soy hija de un inmigrante libanés que llegó a México en los años 40. Mi padre formó aquí una familia que actualmente cuenta con 102 integrantes entre hijos, nietos y bisnietos. Él siempre dijo que era más mexicano que Pancho Villa, ya que había venido a este país a hacer patria y lo cumplió. En la familia hay 345 profesionales y el resto en vías de lograrlo.
Janette Estefan, Cd. de México, México

Definitivamente es duro vivir entre dos culturas, sentirse extraño. Nada me brinda el calor, la seguridad que sentía en mi tierra, pero allá no tuve las oportunidades que aquí tengo. Vivir en Estados Unidos es difícil pero no imposible, hay discriminación es cierto, pero no todos los estadounidense son así. No me puedo quejar, sólo agradecer. A mis 20 años, siento que he logrado muchas cosas.
Nihad Gonzáles, Las Vegas, EE.UU.

Estuve casado con una ciudadana estadounidense y no pudimos coexistir debido a su mentalidad consumista y liberal. Muchos venezolanos me decían que no regresara a mi querida Venezuela porque estaba en ruinas y un montón de cosas mas y siempre me preguntaba porqué si esta en ruinas ellos siguen allí. Decidí regresar, conseguí una nueva oportunidad con una buena mujer. Ahora tengo mi casa y mi empleo.
Sanchez Jose Luis, La Guaira, Edo. Vargas, Venezuela

Hace 6 años llegué a Francia para estudiar y con la esperanza de una vida mejor. Sin embargo los años han pasado y me doy cuenta que mi mamá sigue haciendo los trabajos que los franceses no quieren hacer (limpieza, etc.). Trabaja dos veces más que un francés normal para apenas ganar el salario mínimo, mientras que yo tengo que soportar las humillaciones de los franceses. Por eso yo estoy en contra de las leyes creadas para erradicar la emigración porque pienso que todos los habitantes de lo que "ellos" llaman tercer mundo tienen derecho a venir a Europa o Estados Unidos y aprovechar de todas las riquezas que estos países nos robaron y nos siguen robando.
Emilo Carrillo, Toulouse, Francia

Es un placer para mí hablar de mi nueva vida. Mis padres inmigraron a Estados Unidos y después yo vine a este país en busca de una vida mejor, porque en República Dominicana la situación es muy difícil. Aquí me está yendo muy bien, tengo un buen trabajo, tengo mi propia casa y pienso abrir pronto un negocio de bienes raíces para tratar de conseguir mi sueño completo.
Wandy Francisco Grullon, Nueva York, EE.UU.

Soy venezolano y amo a mi país. En1999 migre a los Estados Unidos. Deje mi profesión de abogado y ahora soy comerciante. Es duro tener que empezar de nuevo pero la situación de Venezuela no permite vivir tranquilo. Con trabajo, fe y paciencia lograré hacer una nueva vida aquí, en los EE.UU.
Roberto Poincot, Caracas, Venezuela

De Chile, llegué a Inglaterra en 1977. Trabajo, estoy casado con una inglesa y tengo 2 hijos. Muy feliz de haber venido a este país.
Juan Carlos Moraga, Birmingham, Inglaterra

Soy de Colombia, dirigente sindical, el pasado mes de octubre fue el inicio tortuoso para mi vida y la de mi familia. Una tarde me llamaron de la sede del sindicato donde me citaron de urgencia, fui a atender el llamado y me encontré con la triste sorpresa de que tenía que abandonar mis raíces, mi país, mi futuro, mi familia.
Ya me tenían en la mesa los pasajes para Chile, porque los paramilitares de mi país consideraban que yo era un estorbo para ellos.
Hoy me doy cuenta a plenitud lo que se siente estar lejos de los suyos, de los que uno realmente ama. Por eso lo que más me duele es la injusticia de los grandes gobernantes del mundo, donde solo piensan en erradicar la emigración pero no estudian el problema real de fondo.
John Jairo Loayza Uribe, Pereira, Colombia

Mis padres fueron inmigrantes españoles en Venezuela, hermosa tierra que me vio nacer. Soy española de sangre pero venezolana de corazón. Actualmente estoy viviendo en el Reino Unido con mi familia, salimos de Venezuela para completar nuestros estudios de postgrado en Inglaterra. Tenemos solo siete meses viviendo aquí, pero la situación política y económica en Venezuela es cada vez menos tolerante, lo que hace pensar en un futuro incierto para los venezolanos.
Es difícil emigrar, más cuando tu salida del país es por problemas políticos, es como volver a empezar de nuevo. Pero no hay nada mas digno que vivir en libertad, la mitad de mi corazón siempre estará en Venezuela, pero tengo que mirar hacia adelante y pensar en mis hijos. La vida en Inglaterra es difícil para los extranjeros pero no imposible, solo hay que trabajar duro en nuestros objetivos y tener paciencia. Pero siempre el mejor país para vivir es donde uno nace.
Magalí, Londres, Inglaterra

Con mi esposo (que es residente americano) decidimos venirnos a vivir a Estados Unidos y montamos una tienda online de artesanías venezolanas. Aun cuando el mercado en Estados Unidos es cuesta arriba para hacer negocios, poco a poco estamos dando a conocer con gran orgullo las bellezas artesanales de nuestro país, mostrando un lado positivo de nuestra querida Venezuela. Lo que más afecta de vivir lejos, es la soledad y la nostalgia. Pero en líneas generales, nuestra experiencia en Estados Unidos ha sido buena.
Carlos y Valentina Carbonell, Atlanta, Estados Unidos

Emigre en busca de una mejor calidad de vida, por desgracia, sufrí un accidente laboral, ahora sufro horribles dolores en la mitad de mi cuerpo; ocupo una operación que el seguro no quiere cubrir. Vivo a base de narcóticos, no puedo salir para nada, me cuesta mucho caminar, no acudo a la escuela, no trabajo, no tengo vida social, vivo confinada en una recamara y a una cama.
¿Cómo es posible que me vida termine a los 44? ¿Acaso el acceso a la salud en Estados Unidos sólo es con dinero? Soy residente legal, pero aquí parece que sólo se cura quien tiene millones.
Ana Flores, San Francisco, Estados Unidos

Soy puertorriqueño y ciudadano estadounidense. Me mudé para EE.UU. para expandir mis ideas como artista gráfico y la verdad es que lo que he vivido ha sido una pesadilla y no "el sueño americano". He sufrido en carne propia la discriminación de los estadounidenses, siendo yo estadounidense también.
Miguel Oquendo, West Palm Beach, Estados Unidos.

Me costó mucho esfuerzo lograr mi título universitario y todo ¿para qué? No conseguí ningún empleo en mi país, Venezuela. Desilusionada y frustrada, huí hacia EE.UU. y aquí estoy, atrapada en un mundo injusto para el inmigrante ilegal, escondiéndome como una delincuente de los funcionarios de Inmigración y limpiando pisos en el restaurante de un vietnamita que me trata como a una leprosa. Estoy pensando seriamente en regresar a Venezuela y vender arepas en la playa, al menos no viviría escondiéndome y ningún individuo podría tratarme como una nauseabunda extranjera. EE.UU. es una quimera: sólo pocos tiene suerte, el resto de los latinos que emigran ilegalmente tienen que vivir como cucarachas y permitir muchas humillaciones sólo por un pedazo de pan. Europa es igual, tengo amigos que me cuentan que en España la xenofobia es horrible. Se les olvidó que Venezuela recibió con los brazos abiertos a muchos españoles que huyeron de la guerra civil. Lamento haberme ido de mi país. Prefiero vivir aquella situación en mi país aunque sea frustrante, al menos tengo gente que aún me quiere y me respeta.
Valeria F, New Jersey, EE.UU.
Tengo 25 años y soy venezolana de pura cepa. Con mucho dolor pienso abandonar mi país que amo profundamente, pero la situación política es cada vez peor. Leo sus experiencias y es bastante duro, pero para lograr un futuro lo más probable es que nos marchemos, dejando nuestra querida tierra. Trataremos de llenarnos de fortaleza para saber sobrellevar lo que nos espera y de paciencia para enfrentar las situaciones futuras.
Silvia, Caracas, Venezuela

Salí de Honduras el 31 de diciembre de 1980 para México en donde pude estudiar y trabajar por algunos años. Después, la difícil situación económica me hizo inmigrar a Canadá en donde vivo desde hace 15 años. Los años han pasado y la integración no ha sido fácil, pero a fuerza de perseverancia, mis sueños de cultura, de educación y de libertad de pensamiento y libertad financiera se han hecho realidad. Aunque no he logrado revalidar mi título, he reorientado mi carrera en administración de hospitales. Sin embargo, la nostalgia que me invade a veces me hace pensar a veces en regresar a mi adorado país. Actualmente tengo un trabajo interesante muy bien remunerado, viajo frecuentemente y vivo feliz materialmente con los míos. Pero el deseo de volver a sentir los olores y el calor de la tierra que me vio nacer, a pesar de todas las dificultades que se viven allí, me hacen querer volver y contribuir directamente a la construcción de una sociedad igualitaria con la que yo sueño, en donde haya trabajo, futuro, educación, salud y libertades para todos.
Pedro Mejía, Montreal, Canadá

Mi historia es una más de tantas, hace 29 años llegaba a Caracas desde Argentina en busca de un futuro mejor. Hoy hace tres años que vivo en Israel con mi familia. Hemos pasado por las alegrías, tristezas, fracasos y éxitos. Me siento bien, miro hacia el pasado y siento la nostalgia por la tierra que me vio nacer y un gran amor por Venezuela. El futuro: la esperanza de sacar nuestro negocio adelante. Creo que la necesidad de ampliar nuestros horizontes es algo que está en la genética, en la sangre, en el tiempo. Es parte de la evolución. Así, hemos ido poblando nuestro hermoso planeta azul. Todo cambia, pero seguimos en movimiento a través del firmamento. Sueño con el día en que podamos viajar a donde deseemos, algún día.
Carlos Plagemann, Kfar Sava, Israel

Me fui a trabajar a Japón en el año 90. Regresé a Perú en el 95, pero malas inversiones me dejaron en la bancarrota. Tuve la oportunidad de volver a Japón desde el 98 hasta 2003.He vuelto a invertir en un pequeño negocio y no marcha nada bien, la crisis me está golpeando fuerte. No sé que hacer.
Luis Ytosu, Lima, Perú

Me fui de Bolivia cuando comenzaron los problemas con el presidente Siles en 1983 para hacer un post grado en cirugía general en el Hospital Universitario de Caracas lo cual logré con mucho éxito. Así me convertí en venezolano y tengo una esposa y un hijo de estas tierras. Creo haber alcanzado un objetivo de vida razonable, pero el camino fue duro y difícil me costó mucho adaptarme. Mi ventaja, haber venido joven y con un título de médico obtenido en Argentina.
Mario Torrico, Caracas, Venezuela

Actualmente vivo en Bélgica, pero en 1978 me fui becado para la ex-Unión Soviética y me gradué en Traducción/intérprete. Desde entonces vivo fuera de mi país ya que me he casado y soy padre de dos niñas. Pienso en mi país, pero ya no con la misma nostalgia de antes pues ya no tengo casi a nadie en aquella tierra.
Cristián Ernesto Contreras, Quezaltepeque, El Salvador

Yo me siento en este país mil veces mejor que en mi país de nacimiento (Colombia). Vine a vivir aquí hace 15 años, cuando tenía 8 años. Yo no sé como, pero desde muy chiquito en Colombia, tenía ganas de venir aquí. He vuelto a Colombia dos veces y la verdad que ese país está peor. Aquí conozco gente que extraña Colombia y sus cosas, pero yo no veo vida allá. Uno no puede salir tranquilo con sus cosas por que lo van a robar o matar y si eres rico, tienes que contratar seguridad por el miedo de un secuestro. Eso no es vida, además, aquí he hecho muchas amistades hermosas. Mi familia se ha logrado superar. Bendigo este país.
Guillermo Calabrese, Miami, Florida, EE.UU.

El emigrar es muy duro, pero no me arrepiento, el mundo está difícil pero al menos podemos vivir bien aquí con mi esposo. Yo trabajo y estudio prótesis dental. También se extraña y se sufre mucho. Saludos a todos y mucha fuerza
Mari Gadea, Barcelona, España

Estuve 25 años en Suiza. Mi marido se acostumbró a que yo estaba allí y se olvidó de mi esfuerzo para aguantar el frío y la rigidez de su gente. Me enfermé de reuma y regresé a México. El se metió con la vecina y ni el divorcio me quiere dar, pensando que tiene que compartir lo que en 25 años logramos obtener
Maricela Escobar, Cuernavaca, México

Ser emigrante es vivir una doble conciencia, siempre ser el otro, pero se puede sobrellevar. Llevo 18 años viviendo en Suecia y creo que siempre me sentiré como un emigrante, una persona que vive entre dos culturas. Pero el ser emigrante también es una fuente creativa.
Cristian, Suecia

Emigré de México a los Emiratos Árabes Unidos hace 6 meses. La vida que encontré aquí es un cambio radical a la vida que conocía en México. No puedo hacer comparaciones porque los dos lugares son extremadamente diferentes. Estoy aprendiendo tanto a cada segundo, porque todo aquí es nuevo para mí. Idioma, religión, cultura, etc.. pero estoy entendiendo mejor a los árabes.
Kezia Frayjo, Dubai, Emiratos Árabes Unidos

Salí de Venezuela hace nueve años teniendo la nacionalidad venezolana y la italiana. Decepcionada por la corrupción y por la falta de justicia partí para España, allí dedicada al mundo de los caballos trabajé en Madrid dos años y movida por un sueño de niña, me fui para Alemania para crecer profesionalmente. En este país he vivido muchísimas cosas, luego de haber superado una enfermedad larga y un accidente tuve que cambiar de profesión. Aquí me dieron todas la posibilidades para rehacer mi vida, estoy muy feliz de vivir en Berlín, una ciudad llena de culturas y sorpresas, aquí se vive la historia y la cultura en carne propia, tantos acontecimientos que cambiaron la vida del mundo y quiero decir que la Alemania de hace 50 años se ha transformado en su mayoría en una nación solidaria, humanitaria y abierta a las culturas de otros países. Claro que extraño mi país y mi gente, pero todo cambio puede ser una experiencia enriquecedora. A todos mis hermanos latinoamericanos que viven fuera de su patria les digo: concéntrense en lo bueno que tienen, traten de ver lo positivo, en esta vida nada es fácil, que estemos lejos de nuestros seres queridos no quiere decir que no los amemos y seamos agradecidos con Dios y con esa tierra extraña que nos deja tomar sus frutos. Tratemos de ser productivos con mucho amor, recuerden que el que da recibe el doble. Yo recuerdo el pasado pero no vivo en él y el futuro nunca llega si siempre se piensa en él.
Jessica Giannotti Gonzalo, Berlín, Alemania

He leído las pequeñas crónicas de cada persona. Soy cubana y puedo hablar de la inmigración porque mi pueblo tiene más del 50% de la población en el exilio. Es algo muy duro, las memorias se enardecen y la nostalgia no se va del alma. Mirar el mar, el cielo y soñar cada día con la tierra que nos vio nacer. El exilio nos hace duros y nos hace ver que las pequeñas cosas tienen mucho valor, y que la familia es lo más importante que uno tiene. Pero hay que seguir viviendo.
Gley, Miami, EE.UU.

Son casi cinco años que estoy en Italia con mi esposa y dos de mis tres hijos. Haría mal al lamentarme de nuestra suerte porque hemos sido afortunados al encontrar una gran familia italiana para quienes trabajamos. Pero también no puedo ignorar los desaciertos de otros compatriotas que no están pensando mejorar su situación....creo que la empeoran. Si tuvieron problemas en nuestro país también los tendrán aquí, sobre todo los adolescentes que no saben lo que es ganarse la vida con trabajo.
Franco Sánchez, Torino, Italia

Mis padres son extranjeros, hace 40 años que están aquí. Al llegar fue difícil para ellos pero gracias a Dios, superaron todas las dificultades y para ellos es un orgullo morir en esta tierra que les ha dado todo. Yo como hija menor y la única que queda en la casa, al ver la situación de mi país y teniendo la oportunidad de irme al país de mis padres, jamás pensaría en emigrar, todo lo contrario, sigo y seguiré luchando por mi libertad y para que no tengamos que huir de aquí, sino darle la bienvenida a nuevos emigrantes que como mis padres pudieron hacer sus vidas aquí. Y jóvenes es lo que necesita Venezuela para poder salir adelante, así que de aquí no me voy, al menos que me saquen.
Adriana


Tomado de una investigación de la BBC.








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Publicado en: 2008-08-03 (3421 Lecturas)

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